El Templo Palimpsesto Sincrético Jesuita

Texto por Daniel Aranda

 

 

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Cuando presenté mi proyecto del pabellón arquitectónico efímero, que en un principio lo llamé  “Ciclorámide”, los académicos de la Facultad de Arquitectura del ITESO, me permitieron hacer el proyecto y también financiarlo. Recuerdo que les mostré una increíble maqueta hecha con una base de acero y cubierta con basura plástica de envolturas de comida chatarra que hablaba de una capa plástica que cubriría al CUBO MEM en la facultad de Arquitectura del ITESO Universidad Jesuita de Guadalajara, hablando sobre la era de contaminación en la que vivimos, por eso la llamé “Ciclorámide” en un inicio. Sin embargo el Arq. Pablo Vázquez Piombo me pidió que justificara mejor mi propuesta conceptual, me hizo enfadar su crítica a mi concepto que creía potente y contundente, sin embargo le hice caso y me puse a investigar sobre el contexto histórico de la Universidad, cosa que creía fútil pero que fue todo lo contrario, una increíble revelación la cual es el motivo de esta publicación, la cual narro a continuación.

 

 

 

 

Lo primero que hice fue regresar 5 años atrás, pues recordé  a mi maestro de antropología en el bachillerato del Instituto de Ciencias. Abel Rodríguez, este maestro era sacerdote Jesuita y sirvió por 15 años en la Sierra Tarahumara, donde conoció a una activista de quien se enamoró y con quien contrajo matrimonio. Este hecho le cambió la vida pues cesó sus votos espirituales, entre ellos el voto de pobreza, por lo tanto para generar ingreso económico a su vida y matrimonio empezó a dar clases en el Instituto de Ciencias la cual es una escuela Jesuita en Guadalajara. Lo primero que hizo este maestro fue darnos el libro “México Profundo” por Guillermo Bonfil Batalla escrito en los años 80s.

Este libro habla sobre el conflicto identitario que tiene México, por un lado lo que Bonfil llama “México Profundo” es la cultura indígena de México que es marginada y mantenida en la pobreza, la cual solo se usa con falso orgullo para mostrar al extranjero. Mientras que el “México Imaginario” según Bonfil, es el desarrollo económico y cultural predominante en el país que es de carácter Occidental, que le da privilegios a todo lo que es extranjero y explota a lo indígena, pero también los castellaniza y los “des-indiniza”.

 

”México tiene como historia un proceso de forcejeo por encontrar un fundamento histórico a nuestra individualidad, a fin de poder cobrar conciencia de lo que somos”

Edmundo O´Gorman

 

Este libro me hizo indagar sobre una solución al vacío entre la diferencia cultural entre “Mesoamérica y Occidente”. Decidí cambiar de lectura a algo más cercano al contexto Jesuita de la universidad ITESO por lo que encontré el libro “El liderazgo al estilo de los jesuitas” de Chris Lowney. Irónicamente Chris Lowney habla del mismo problema que Bonfil Batalla:

“Los misioneros europeos rara vez se habían preocupado por dominar la lengua de los países que visitaban; cuando mucho, aprendían lo necesario para traducir directamente las oraciones y catecismos cristianos, actitud que revelaba la creencia no bien disimulada de que las poblaciones indígenas eran las que tenían que cambiar, no los misioneros europeos ni los colonizadores. Se esperaba que los conversos se europeizaran (o se civilizaran, como decían los europeos)…”

Chris Lowney, Liderazgo al estilo de los Jesuitas

 

De hecho la cultura indígena era vista como inferior, salvaje y demonizada. Como lo dice León Portilla “A raíz de la conquista en México era riesgoso hablar de libros y de los monumentos con inscripciones y efigies de dioses. Mencionarlos y poseerlos significaba aparecer como idólatra y atraerse el castigo y la destrucción de esos vestigios testimoniales”.  De hecho Alejandro Chavero dice “Durante la conquista valió más el oro que el jeroglífico que se arrojaba al fuego” en el tomo I del libro “México a través de los siglos” (1884-1889), este libro del que posteriormente hablaré es uno de los más importantes de la Historia de México que se ha escrito después de la conquista.

Es importante recalcar que el lenguaje indígena se basaba en jeroglíficos que era un sistema muy difícil de aprender y que sólo los religiosos y cultos sabían transmitir. Por lo tanto los europeos conquistadores asesinaban a estos estudiosos para así acabar con la lengua y la cultura de esta civilización y así poder controlar y esclavizar a los incultos.

Ahora vuelvo a hablar sobre el libro “México a través de los siglos” (1884-1889) obra única en su género. Este libro junto con la guerra de México contra Estados Unidos a mediados del siglo XIX fueron las primeras circunstancias que generaron una visión común de identidad Mexicana en la nación. Pues antes de este libro, escrito bajo la supervisión del General D. Vicente Riva Palacio, el pueblo de México no tenía una idea de identidad unitaria entre lo Occidental y lo Mesoamericano, problema que Bonfil Batalla aún en nuestros días recalca. Sin embargo la Guerra en contra de Estados Unidos en 1846-1848 y este extenso libro “México a través de los siglos”, fueron detonadores para identificar  a México como fruto inevitable del encuentro de dos mundos y la convergencia entre España y Mesoamérica, una identidad de Nación con padre y madre, sin la oposición de uno sobre el otro y con la historia antigua de la tierra como identidad primaria, es decir, la historia antigua prehispánica del territorio es la base e historia común para todos los habitantes del territorio tengas o no genes europeos.

Por libros como este la historia de nuestra nación Mexicana no tiene como principio la europea antes del descubrimiento de América, sino que se habla desde los Olmecas y el desarrollo de las culturas prehispánicas hasta la llegada de Hernán Cortés donde México sufre una colisión cultural con el otro hemisferio del mundo. De hecho este libro “México a través de los siglos”, fue el primer libro en México que habla con este principio.

 

“.. La primera que insertó en su texto la visión completa de nuestro pretérito, según tenemos noticia de él… (y) debe quedar registrada como la primera obra monumental que unió en eslabones cronológicos las etapas de la historia mexicana, resultando en la unidad que solo se obtuvo por la amplia visión, por la dilatada perspectiva que dio muestra de poseer don Vicente Riva Palacio”

Manuel González Ramírez

 

Este libro tiene 5 tomos y aquí vemos estructurada la historia de la nación Mexicana:

“México a través de los siglos” (1884-1889) Obra Única en su Género a cargo del General D. Vicente Riva Palacio.

Tomo I: “Historia antigua y de la conquista” (desde la antigüedad hasta 1521) por Alfredo Chavero

Tomo II “Historia del virreinato” (1521 – 1807) por Vicente Riva Palacio

Tomo III: “La guerra de independencia” (1808 – 1821) por Julio Zarate

Tomo IV: “México independiente” (1821- 1855) por Juan de Dios Arias y Enrique Olavarría y Ferrari

Tomo V: “La Reforma” (1855-1867) por José María Vigil

Ahora aquí viene lo interesante, el punto clave de mi investigación que el Arq. Pablo Vázquez Piombo me exigió y que le dio un giro importantísimo a mi proyecto y que lo puso a un nivel relevante para la cultura de la universidad ITESO. Recuerdan que mencioné lo que Alfredo Chavero, el encargado del primer tomo de “México a través de los siglos”, dijo “Durante la conquista valió más el oro que el jeroglífico que se arrojaba al fuego”.

Pues la historia antigua de México estaba en crisis por la destrucción de los jeroglíficos y los asesinatos de los Tlacuilo (escribano), Amoxtli (libro), Amoxcalli (casa de libros). Sin embargo algunos fueron escondidos y salvaguardados y otros vendidos a importantes príncipes y reyes de Europa. Alfredo Chavero en el “Tomo I” habla sobre estos códices que fueron rescatados y lo importantes que fueron para reconstruir la historia antigua de Mesoamérica y heredarla a todos los mexicanos como su madre y patria. Uno de estos códices es de mi principal atención, pues le da significado a mi pabellón arquitectónico efímero y  al CUBO MEM en la universidad del ITESO. Este documento se llama el “Códice Sigüenza” y habla de la peregrinación de los aztecas y de aquí se extrae el símbolo de nuestra bandera Mexicana.

Me importa este códice para justificar mi intervención arquitectónica pues su contenido fue salvaguardado por descendientes de una princesa Azteca y de Hernán Cortés, descendientes de estos personajes depositaron este importante códice en las manos del Jesuita Sigüenza y Góngora quien lo estudió, defendió y utilizó para defender la cultura prehispánica. A continuación narro en orden cronológico las manos que salvaguardaron este documento:

  • (1578 – 1650) Don Fernando Alva Ixtlixochitl, descendiente directo de los reyes de Alcohuacan y de Tenochtitlan y de Hernán Cortés.
  • Hereda en 1650 a su hijo Don Luis de Alva Cortés, quien fallece en 1681.
  • 1681 S.J. Carlos Sigüenza y Góngora quien fallece en 1700
  • 1700 Biblioteca del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo de la orden de los jesuitas en la ciudad de México.
  • 1736-1744 Boturini lo estudia.
  • 1731-1787 Clavijero los estudia y fueron sus referencias para su libro “La historia Antigua de México”.
  • 1767 Expulsión de los Jesuitas.
  • Finalmente fue abandonado en los sótanos del palacio virreinal. En 1784 Antonio de León y Gama tuvo acceso al palacio, y fue ahí donde probablemente lo obtuvo.
  • A su muerte, en 1802, pasó a su albacea el padre Pichardo. Lo mantuvo hasta 1812.
  • Años después J. Vicente Sánchez compró el manuscrito que formaba parte de las propiedades del testamento del padre Pichardo y lo depositó en 1840 en la biblioteca del Museo Nacional de Antropología de México, donde se extravió.
  • En 1904 fue reintegrado al museo por el hijo de José Fernández Ramírez, donde hoy se encuentra catalogado como “Mapa de Sigüenza 35-14”.

 

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Códice Sigüenza 

Es simpático que los jesuitas lo conservaran, estudiaran y lo usaran para defender la cultura prehispánica en contra de la explotación de los Europeos, y como lo menciona recientemente Alfonso Alfaro y la revista “Artes de México” que los jesuitas fueron los primeros en idear la identidad de México como nación aún antes de la Independencia.

Esta actitud no sólo sucedió en México sino, como lo dice Chris Lowney  en su libro “El liderazgo al estilo de los Jesuitas”, los jesuitas hicieron algo diferente para poner al mismo nivel la cultura anfitriona y la cultura huésped:

“Mateo Ricci, jesuita italiano misionero en la China en el siglo XVI, invirtió las reglas del juego: en lugar de arrastrar los potenciales conversos a una extraña cultura europea, inició una estrategia radicalmente nueva de “aculturación” (o sincretización) término acuñado por los jesuitas posteriores para asignar la estrategia de asimilarse ellos mismos a la cultura de los pueblos que los recibían.” 

Chris Lowney

Como lo dice el doctor Rolena Adorno, directora del departamento de Español y Portugués de la Universidad de YALE: El código sobre la peregrinación de los Aztecas que fue estudiado por S.J. Carlos Sigüenza y Góngora y le sirvió de base para escribir y diseñar el “Theatro de las virtudes políticas” el cual funcionó como un “espejo de príncipes” 1680 en las inscripciones del Arco de Triunfo por el cual el virrey Tomás Manrique tuvo que cruzar cuando llegó a La Nueva España. Este Arco de Triunfo consistía en la atribución de valores cristianos a los monarcas prehispánicos. El jesuita Carlos Sigüenza y Góngora le dio un fuerte mensaje al virrey Tomás Manrique, en pocas palabras le dijo que tenía que aprender a reinar la Nueva España a semejanza de las virtudes de los antiguos reyes prehispánicos y salvaguardar los derechos humanos de los indígenas. Este Arco de Triunfo que fue construido para celebrar la llegada del virrey fue controversial (que antiguamente era común celebrar con arcos de triunfos efímeros la llegada de personajes importantes) fue controversial pues la cultura indígena se creía inferior, pagana y  objeto a purgar. Sin embargo S.J. Sigüenza sabía perfectamente que la cultura mesoamericana no era inferior a la europea, y con sus estudios de la antigua cultura prehispánica defendía las virtudes y la cultura mesoamericana. Esta actitud también fue heredada por S.J. Francisco Javier Clavijero y sirvió para crear la idea de la Nación Mexicana, idea presentada por primera vez “México a través de los siglos” (1884-1889) Obra Única en su Género a cargo del General D. Vicente Riva Palacio.

LA LÍNEA PREHISPÁNICA. CARLOS DE SIGÜENZA Y GÓNGORA Y SU THE
Mariel Reinoso y Lillian von der Walde (eds.), Dossier Virreinatos: destiempos.com, 3: 14 (marzo-abril 2008)

 

Esta misma idea de sincretización es la que justifica mi pabellón arquitectónico efímero que finalmente llame “Palimpsesto Piramidal Jesuita” el cual describo de la siguiente forma:

PALIMPSESTO PIRAMIDAL JESUITA

Las superposiciones o palimpsestos piramidales en Mesoamérica eran una práctica arquitectónica de las culturas indígenas que sugería la renovación de una cultura o la imposición de la dominante sobre aquella que era conquistada. Desde Hernán Cortés, los españoles, sin prestar atención a los palimpsestos piramidales, al conquistar el Nuevo Mundo demolían las pirámides mesoamericanas y con su material construían iglesias así acabando con los cultos indígenas ajenos a la religión católica. En casos como la pirámide de Cholula Tlachihualtépetl (del náhuatl “cerro hecho a mano”) la cual en un principio los españoles pensaron que era una montaña, no pudo ser destruida por su gran tamaño sin embargo los conquistadores adoptaron la misma práctica que los indígenas al construir la iglesia católica de la Virgen de los Remedios sobre la pirámide, ocasionando así un palimpsesto o superposición piramidal.

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En la búsqueda de la justicia, libertad y derechos humanos de los indígenas algunos misioneros católicos lucharon por conservar la cultura de Mesoamérica; estos misioneros se dedicaron a estudiar la historia, lenguas, artes, ciencias, etc. de los indígenas y a posicionar la grandeza del pueblo Mexica a la par que la clásica de Europa. De estos misioneros se puede mencionar la labor de los Jesuitas como Francisco Javier Clavijero S.J., Rafael Landívar S.J., Juan Luis Maneiro S.J., Francisco Xavier Alegre S.J., Pedro José Márquez S.J., etc. todos ellos expulsados por Carlos III pues los consideraba una amenaza para los intereses de la Corona Española. Pero estos exiliados en Roma continuaron una intensa actividad intelectual para dar a conocer en Europa la historia antigua de México y erradicar el juicio de “salvajes” que los europeos tenían de los indígenas.

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S.J. Pedro José Márquez nació en Rincón de León, Guanajuato (México), en 1741 y salió expulsado del país cuando apenas tenía 26 años. Dejando incompleta su formación como teólogo en la ciudad de México, terminó sus estudios religiosos en Roma en 1769. Se adentró en los estudios estéticos de monumentos y arquitectura de la milenaria Roma, demostrando un talento tal que lo llevó a tener un amplio reconocimiento principalmente entre los eruditos y anticuarios, así como por destacados artistas e intelectuales que conformaban el circulo ilustrado del embajador español en Roma don José Nicolás de Azara; también era reconocido en prestigiosas academias de arte, entre ellas las de Bellas Artes de Roma, Florencia, Bolonia, Madrid y Zaragoza.  A partir de sus investigaciones y su participación en algunas excavaciones que se realizaban en Italia con el objetivo de rescatar los vestigios romanos, publicó ocho obras en italiano y una en español, sobre temas relacionados con la astronomía, la arqueología, la historia y el arte de Antigüedad clásica y del México prehispánico.

Entre los archivos recientemente publicados por la revista Artes de México se encuentra un grabado hecho por S.J. Pedro José Márquez de una superposición o palimpsesto piramidal que sugiere el sincretismo entre la cultura mesoamericana y la europea. Se sabe que en pirámides como la del Templo Mayor cada 52 años los mexicas por “renovar” su cultura agregaban una nueva capa, las cuales llegaron a ser 7. En este grabado al unir un arco romano a una pirámide mesoamericana se muestra el trabajo intelectual de los jesuitas por fusionar ambas culturas de una forma pacífica, este palimpsesto piramidal habla de una “renovación” o propuesta cultural llamada México como una nación creada, no por el violento choque e imposición entre ambas culturas, sino por el sincretismo entre Mesoamérica y Europa.

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Intervengo este grabado del siglo XVIII con un nuevo palimpsesto al agregar un marco rojo haciendo referencia directa al CUBO MEM obra del Arq. Pepín Hernández Laos, y así manifestar una referencia directa al patrimonio intangible de la filosofía jesuita en la universidad ITESO al revelar la fortuita similitud de la composición del grabado del siglo XVIII por S.J. Pedro José Márquez con el CUBO MEM hecho  en 1990 por el Arq. Pepín Hernández Laos quien no conocía el grabado del jesuita antes de hacer el CUBO MEM pues dicho grabado fue publicado en la revista Artes de México hasta el 2011, es con mi intervención que manifiesto la similitud entre el grabado del siglo XVIII y el CUBO MEM de 1990.

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Finalmente integré un palimpsesto piramidal efímero sobre el CUBO MEM el cual tiene como resultado de una forma ajena a mi propia voluntad intelectual, pues se resignificó la estructura CUBO MEM como una hierofanía, una manifestación fortuita de un significado suprahistórico, como lo dicen Mircea Eliade y John Dadosky:

“La manifestación de lo sagrado en un objeto no constituye idolatría. No es el objeto sagrado que es adorado per se, sino que el objeto apunta a una realidad más allá de sí mismo. Una cosa se convierte en sagrada en la medida en que encarna (es decir, revela) algo distinto de sí mismo. Una vez más, la naturaleza imbuida de sacralidad “siempre expresa algo que la trasciende. Cuando un objeto se convierte en hierofanía, se separa o se separa del resto del mundo “profano” y se convierte en un lugar de valorización. En algunos casos, por ejemplo, se erige un templo o altar en el sitio de la hierofanía para permitir el acceso permanente a lo sagrado. El sitio geográfico donde se produce una manifestación se convierte en una “intersección” del espacio sagrado (templum) y del tiempo sagrado (tempus). Un templo es un espacio sagrado, separado (“cortado”) de otros lugares “ordinarios”, que simultáneamente simboliza el presente eterno, o tiempo sagrado. En un encuentro con lo sagrado se distingue el tiempo y el espacio en que ambos reflejan el momento y el lugar originales del acto sagrado de la creación.

Además, es importante señalar que el lugar donde se produce una manifestación de lo sagrado no es tanto “elegido” por los seres humanos, sino más bien es más “descubierto” por ellos; El sagrado se revela a ellos en ese lugar. Si esto es correcto, entonces se puede inferir que lo sagrado no es reducible a los actos efectivos y constitutivos humanos, sino que sigue siendo un misterio irreductible”

La lucha de los Jesuitas por conservar y defender la cultura prehispánica de Mesoamérica se manifiesta en el CUBO MEM con una forma profunda ajena a la voluntad del Arq. Pepin Hernández Laos pues sus intenciones de diseño tenían un enfoque totalmente diferente al del grabado de S.J. Pedro José Márquez, de hecho Pepín nunca había visto el grabado hasta que yo se lo mostré en una entrevista en su casa sin embargo el reconoció inmediatamente la similitud del lenguaje arquitectónico entre ambas obras. Se podría decir que tanto como S.J. Sigüenza y Góngora, S.J. Pedro José Márquez y el Arq. Pepín Hernández Laos son autores de la obra que hoy se encuentra en la facultad de arquitectura de la Universidad ITESO, yo lo único que hice fue obedecer al Arq. Pablo Vázquez Piombo quien me exigió mejor calidad en mi propuesta conceptual para el pabellón arquitectónico efímero que construí sobre el CUBO MEM en el otoño del 2012.

 

PROYECTO CONSTRUIDO

Descripción del pabellón efímero

Utilicé el lenguaje del típico papel picado para componer la textura y la composición lúdica de la nueva capa de este palimpsesto. La idea era generar una sensación de celebración.

 

14.- Secci¢n171516

 

 

Estereotomía / Tectónico  Sincretización arquitectónica

Estereotomía, fachada continua, Mesoamérica

Tectónica, fachada discontinua, occidente

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