El Origen de los Humilladeros

Texto por Andrea Monroy Braham

Un humilladero es un lugar devoto que suele haber en las entradas de algunos pueblos o ciudades, con una cruz o imagen. El nombre de humilladero viene de la acción de humillarse, ponerse de rodillas para orar en acción de gracias los viajeros, y por haber llegado sin contratiempos al término de un recorrido.

Las actuales construcciones religiosas llamadas con el nombre de ermita-humilladero parecen obedecer a un desarrollo arquitectónico operado en torno a cruces plantadas en épocas medievales a la entrada de los poblados. Estas cruces en ocasiones estaban protegidas por una cubierta sustentada por cuatro columnas. Por lo general estas ermita-humilladero se encuentran en las proximidades del núcleo antiguo de una población y están ubicadas siempre a la orilla de un camino o calzada antigua [1].

Fray Baltasar de Vitoria predicador real del Convento de Salamanca de la orden de San Francisco, en la segunda parte de su libro el Teatro de los Dioses de la Gentilidad, hace referencia a la existencia de los humilladeros colocados a la entrada de las poblaciones, desde la Roma antigua, pero con una adoración distinta: al Dios Mercurio. Cuenta la leyenda, que el Júpiter le encarga a Mercurio deshacerse de Argos, quien ya sabía del amorío de Júpiter con Ío; por tal perjurio los dioses ponen en juicio el comportamiento de Mercurio. Se dice que la votación también nació en ese momento, se realizaba con piedras blancas absolvían con piedras negras condenaban, en este caso, votaron con piedras blancas absolviendo del perjurio a Mercurio, pues Júpiter era el verdadero culpable, terminando el juicio, las piedras negras que sobraron, se las echaron a los pies, significando en esta acción su vencimiento y el haber salido en su favor la sentencia; de aquí tuvo el principio de poner la gentilidad a Mercurio sobre un montón de piedras, para honrarle con la memoria de este hecho, y de esta forma pusieron su estatua en los camino y en las encrucijadas.

Captura de pantalla 2017-05-15 a las 6.22.57 p.m..pngFigura 1. Mercurio y Argos, Diego Velázquez (h. 1659). El Prado, Madrid.

Esta costumbre fue muy usada entre los griegos y los latinos; esta figura sería para dar aviso a los caminantes (de los cuales era el Dios Mercurio) para que acertasen en el camino [2].

En las provincias de Galicia, existen con el nombre de amilladoiros, es decir humilladeros, donde se les denomina a los grandes amontonamientos de piedras que fueron juntando los romeros [3], llevando una cada una y echándola en el montón. Algunos montones semejantes se hicieron donde había muerto una persona que iba o regresaba de un santuario [4].

Al parecer la evolución de estas construcciones se relaciona con la época y las creencias; cada sociedad tomará esta costumbre y la adaptarán según sus necesidades e ideales, sin embargo, las manifestaciones arquitectónicas en las que se convertirán estos recintos, conforme avanza el tiempo, serán más complejas, convirtiéndolos en verdaderas representaciones de la época. En México estas construcciones tomarán otro simbolismo, y se adaptarán a la sociedad tan devota, colocándolos de la misma manera en las salidas de las poblaciones, pero con imágenes de nuestra Virgen, en donde cada viajero, lo visitará de tal forma que tenga buen camino, o agradecer que tuvo un buen viaje.

[1] Ponce Riveros, Rosalba. Estructuras sociales, religión y poder: Estudio comparativo entre México y España. España: Ediciones Salamanca, 2012. pp 225-226.

[2] Vitoria, Baltasar. Teatro de los Dioses de la gentilidad. Valencia: Juan  Sonzoni, 1646. pp 10-12.

[3] Nombre con el que se le designa a los peregrinos que se dirigen a Roma, y por extensión a cualquier santuario.

[4] Fraguas, Antonio. Romerías y santuarios de Galicia. España: Editorial Galaxia,  1989. pp 32.

BIBLIOGRAFÍA

  • Fraguas, Antonio. Romerías y santuarios de Galicia. España: Editorial Galaxia,  1989. pp 32.
  • Vitoria, Baltasar. Teatro de los Dioses de la gentilidad. Valencia: Juan  Sonzoni, 1646. pp 10-12.
  • Secretaría del Patrimonio Nacional. Vocabulario Arquitectónico ilustrado. México: Secretaría del Patrimonio Nacional, 1976.
  • El sabio, Alfonso. Las siete partidas. España: Linkgua digital, 2013.
  • Ponce, Riveros, Rosalba. Estructuras sociales, religión y poder: Estdio comparativo entre México y España. España: Ediciones Salamanca, 2012.

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